LA EVOLUCIÓN Y EL CAMBIO
La humanidad va cambiando su rumbo al paso de los siglos; aquellas grandes batallas que se convertían en verdaderos cementerios, por las entonces formadas legiones bárbaras, hoy son producidas por la propia naturaleza azotada por el hombre que ha conseguido con sus ingenios cambiar los sistemas, convirtiéndolos en un volcán que cuando entra en erupción, quedamos todos sepultados bajo el poder del fuego.
La humanidad va cambiando su rumbo al paso de los siglos; aquellas grandes batallas que se convertían en verdaderos cementerios, por las entonces formadas legiones bárbaras, hoy son producidas por la propia naturaleza azotada por el hombre que ha conseguido con sus ingenios cambiar los sistemas, convirtiéndolos en un volcán que cuando entra en erupción, quedamos todos sepultados bajo el poder del fuego.

Ese es el aspecto que ofrece nuestro planeta desde lo mas alto, un inmenso rió de lodo que a su paso lo deshace todo. Las multitudes van de un lado para el otro con el dolor en sus entrañas: no consiguiendo encontrar el lugar adecuado para su asentamiento debido a los incontrolados; mucha gente agotada exclama ¡Estamos dejados de la mano de Dios!.
Pero acaso nosotros le hemos depositado la confianza para que Él nos ayude; si somos nosotros los primeros en abandonarle, así sobrevive la sociedad con tanto sufrimiento: encontrándose a su paso la decadencia. ¿Cuándo acabará todo esto?.
Todos sabemos que esta en nosotros mismos, en nuestro comportamiento como a seres humanos. ¡Si somos de Dios su propia creación!, le debemos respeto y obediencia: Él nos hizo libres; pero nosotros debemos saber escoger el camino correcto y mostrar nuestras buenas cualidades para ejemplo de los demás.
¡El Padre no nos ha abandonado, ni nos abandonará nunca!, porque es nuestro Padre y nos ama y su corazón esta con nosotros, pidámosle pues ayuda para todos.
Estamos emprendiendo la escalada del tercer milenio, por tantos años anunciado y los cambios ya se están produciendo, los mares se levantan y las ciudades tiemblan al no soportar esas corrientes profundas que consiguen despertar los peligrosos gases dormidos en las entrañas terrestres, provocando a su salida las devastadoras grietas en el subsuelo demoliéndolo todo.
Encontrándonos a nuestro paso multitud de obstáculos y una lucha desenfrenada por salvar almas con nuestras oraciones, ya que debido a su ignorancia se van a encontrar con muchas sorpresas en cuanto a sus religiones se refiere, de lo que a ellos se les predicaba, a la verdad naciente.
Un mundo distinto al que soñaban; unos hermanos espirituales, los cuales ignoraban; esta es la obra realizada en su paso por la tierra.
De un Dios bendiciendo las guerras santas; a un Dios de Amor Universal; de un camino por las luchas religiosas; a un camino de hermandad y paz, ¡Qué distinto es todo!. Un cambio radical.
Y los que vivieron con la creencia de que todo terminaba en la tumba, se ven de pronto envueltos en desagradables circunstancias, movidas por un fango que les rodea y seres desconocidos provocándoles.
Repetimos cuanta falta hacen las plegarias para ayudarles a alcanzar la luz para que no encuentren tales obstáculos.
¡Tan maravilloso que es Dios!, y nosotros tan poco que lo respetamos. ¿Qué clase de hijos somos?. Que el Padre nos adora y nosotros le volvemos la espalda. ¡Tan bajos hemos caído!. !No, y mil veces no!.
El Padre siempre será nuestro Padre: Y si El nos Ama debemos corresponderle, nuestra Madre Naturaleza nos da vida y nos da de todo, ¡Qué más podemos desear!.
Es tanto el bien que recibimos, que no lo sabemos apreciar no dándole importancia, porque lo que nos sobra preferimos dejarlo tirado en lugar de compartirlo con nuestros semejantes.
¡Ese es nuestro dolor, el vivir a ciegas!, por lamentable que esto sea es lo que provoca que las ciudades desaparezcan y sus moradores también.
La mala semilla debe desaparecer y crecer el buen trigo para alimentar a todos por igual, este creo que es el cambio que se nos avecina para dar paso a la humanidad del futuro, pidámosle perdón al Padre de todas nuestras torpezas y actitudes y reguemos por los que se van y no lo han podido hacer o no lo han intentado, para que esa maravillosa luz se les presente en el camino y los ilumine.
Alvaro Peiró Ibáñez
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