18-08-2006

LA TIERRA MILAGROSA

Enormes extensiones se aprecian panorámicamente, valles sembrados de toda clase de cultivos diferentes, entre ellos los llamados árboles frutales, hierbajos creciendo a sus anchas a los alrededores, oliendo a hierba fresca.

¨

¨

En sus pequeñas canalizaciones, vemos correr el agua a sus anchas y alegremente y como si tuviera prisa, con ese sonido salpicante. Un hueco, un camino de entrada para poderse introducir en los campos cubriendo las cosechas.

Estas a su vez absorberán por sus raíces el alimento que reciben de la humedad interior de la tierra, acompañada de productos fertilizantes químicos, para su fortalecimiento y mayor fuerza de crecimiento -¡Qué sabiduría mas grande encierra esa nuestra madre naturaleza!-.

Misteriosamente sin saber porqué, desde las raíces más profundas, elevándose por el tronco la sabia va introduciéndose en todos sus contornos, pasando por la hoja que a su vez la recoge el producto o fruto plantado haciéndola a esta engrandecer.

El hombre desde los tiempos más remotos es conocedor de la tierra, la labra moldeando los zurcos, siembra la semilla, y esta es tan diminuta, como echar granitos de arena, que se incrustan en la masa terráquea, y a los pocos días del regadío se observa en la tierra un diminuto tallo verde que se va abriendo paso.

¿Por qué ocurrirá eso así? –Es un misterio tan natural como milagroso que nadie se preocupa por descubrir o comprender, solo sabemos que esa semilla produce cosechas, ¿pero donde está la esencia?.

Vivimos en un planeta compuesto por seres materiales que en su interior comparten sus esencias espirituales, estos organismos materiales, no pueden pasarse el tiempo sin alimentarse.

El Todo Poderoso, nos lo ha puesto todo a nuestro alcance: La tierra "la madre", El agua "la vida", los árboles "el oxigeno".

Y los rayos del sol con sus calorías que nos iluminan, formando un conglomerado invisible, que hace que las semillas se abran, se extiendan y se levanten verdaderas plantaciones.

El Dios Todo Poderoso no nos abandona, ¿qué podríamos decir que no estuviese creado?, ¡todo lo está!, lo infinitamente grande y lo infinitamente pequeño, todo funciona y todo se alimenta.

Nosotros los humanos somos quienes no apreciamos cuanto tenemos, por este motivo nos olvidamos de la creación y de su Creador. Quemamos los bosques y no respetamos la casa de nuestro Padre Celestial, él nos la entregó con amor y nosotros la dejamos con desamor.

Él nos creó a todos como hermanos y nosotros nos despreciamos como enemigos, nuestra semilla la hemos sembrado mal porque nosotros mismos así lo hemos consentido.

-Al Padre no le hemos comprendido, por eso vivimos con desespero y atormentados– La Tierra fue buena, pero nosotros la ensuciamos -¿De que nos alimentamos? -Del virio que sacamos y los malos pensamientos que contraemos.

¡Porque no cambiar nuestras aptitudes! -Sencillez, amabilidad, cortesía, amor y caridad. Así es como florecen las almas iluminadas de corazón. El jardín del Padre está compuesto de bendiciones y alabanzas, todo son: Rosas, Claveles, Lirios, Jazmines, Violetas, Amapolas, Azucenas.

Todo ello formando un conjunto, armonizando con sus plegarias musicales, y escuchando ese concierto angelical que emana luz de las Cortes Celestiales.
¨
¨

Álvaro Peiró Ibáñez

Descargar Mensaje